DOMINGO CONSCIENTE

Tu

mejor momento

no tiene una edad

Una reflexión sobre envejecer, sentirse joven y aprender a cuidarse sin pedir permiso.

Una reflexión sobre envejecer, sentirse joven y aprender a cuidarse sin pedir permiso.

Dr. Ali Ghanain

Dr. Ali Ghanain

Agosto 30, 2026

Agosto 30, 2026

4 min. de lectura

4 min. de lectura

Hay una frase que a veces decimos sin pensar demasiado:

«En mis mejores años».

Casi siempre la acompañamos con una fotografía antigua. Una cara más joven, otra etapa, una versión de nosotros que parece haberse quedado allá, en algún lugar al que ya no podemos volver.

Pero ¿quién decidió que nuestro mejor momento tenía que quedar detrás?

Tal vez hubo años con más energía y menos preocupaciones. También pudo haber más inseguridad, menos claridad y una manera de vivir que hoy ya no escogeríamos. Recordar con cariño es hermoso. Dar por terminado lo mejor de nuestra vida es otra cosa.

¿Qué significa realmente envejecer?

Envejecer es un proceso biológico real. Nuestro cuerpo cambia con los años, y no basta con pensar positivo para evitarlo. Pero esos cambios no ocurren de la misma manera ni al mismo ritmo en todas las personas.

La edad que cumplimos cuenta una parte de nuestra historia. No nos dice, por sí sola, cómo nos movemos, qué podemos hacer, qué nos entusiasma o cómo nos sentimos al despertar.

Por eso, cuando pensamos en vivir más, también vale la pena preguntarnos cómo queremos vivir esos años. La Organización Mundial de la Salud sitúa el envejecimiento saludable en la capacidad de seguir haciendo aquello que valoramos: aprender, movernos, relacionarnos y participar en la vida. Una mirada mucho más amplia que contar cumpleaños o arrugas.

Quizá, en lo cotidiano, eso se parezca a poder hacer ese viaje que tenemos pendiente. A conservar la libertad de decidir sobre nuestro día. A seguir disfrutando de una conversación, un paseo o un nuevo proyecto.

¿Y qué significa mantenerse joven?

Solemos imaginar la juventud como una piel luminosa, un rostro descansado y energía de sobra. Pero, cuando decimos «me siento joven», muchas veces estamos hablando de algo más: curiosidad, ilusión, ganas de participar.

Esas experiencias no pertenecen exclusivamente a una edad. Podemos recuperarlas, cultivarlas y encontrar nuevas formas de vivirlas en distintas etapas.

Eso no significa que una persona mayor tenga que parecer joven para tener valor. La madurez tiene su propia belleza. Tampoco significa que estar cansado, enfermar o necesitar ayuda sea haber fallado. Nuestra dignidad no depende de cuánta energía tengamos.

Quizá lo que buscamos, cuando decimos que queremos mantenernos jóvenes, sea sentirnos presentes en nuestra propia vida.

Tu mejor momento también puede ser aquel en el que aprendes a tratarte mejor.

Cuidarte no necesita una defensa

Cuidarte no necesita una defensa

A veces, cuando empezamos a reservar tiempo para nosotros, aparecen opiniones.

"Te cuidas demasiado" ó "Antes no eras así" ó "Qué superficial"

"Te cuidas demasiado" "Antes no eras así"
"Qué superficial"

Y entonces sentimos que debemos justificar por qué queremos descansar, movernos, alimentarnos con más atención o dedicarle tiempo a nuestra apariencia.

Querer verte bien puede formar parte de tu bienestar. Puede ser una manera de expresarte, de reconocerte, de disfrutar de ti. No necesita convertirse en una obligación, ni determina cuánto vales.

También tienes derecho a cambiar tus prioridades. A irte temprano si necesitas dormir. A rechazar algo que no te hace bien. A escoger un plan distinto sin convertirlo en un juicio sobre quienes eligen otra cosa.

No todo el mundo tiene que comprender cada decisión que tomas para cuidarte.

Hay una idea que merece ser revisada: que disfrutar y cuidarse siempre están en lados opuestos.

El cuidado también puede ser placentero. Una comida que te gusta y te sienta bien. Caminar con alguien querido. Bailar. Descansar sin culpa. Recuperar una afición que habías dejado para después.

No hace falta convertir la vida en una lista de prohibiciones, ni cada domingo en el inicio de una transformación radical. A veces el cambio empieza cuando algo que te hace bien encuentra un espacio real en tu semana.

Por supuesto, no todo depende de nuestras decisiones. La genética, las enfermedades, el entorno y los recursos disponibles también cuentan. Cuidarnos no nos da control absoluto sobre el futuro. Nos permite participar, desde nuestras posibilidades, en cómo queremos vivirlo.

Disfrutar hoy también puede cuidar el mañana

Hoy no quisiera invitarte a perseguir la persona que eras hace diez o veinte años.

Quisiera proponerte algo más cercano: pensar en cómo te gustaría sentirte en esta etapa de tu vida y en qué pequeño gesto podría acercarte a ello.

¿Necesitas descansar?
¿Volver a moverte por placer?
¿Retomar una amistad?
¿Dejar de posponer ese espacio para ti?

¿Necesitas descansar?
¿Volver a moverte por placer?
¿Retomar una amistad?
¿Dejar de posponer ese espacio para ti?

PREGUNTAS PARA HOY

PREGUNTAS PARA HOY

PREGUNTAS PARA HOY

Escoge una cosa. Algo posible. Algo que nazca del cariño y que puedas sostener sin castigarte.

Porque tu mejor momento no tiene que parecerse a una fotografía antigua.
También puede empezar con la forma en que
decides cuidarte hoy.

-Dr. Ali Ghanain

Porque tu mejor momento no tiene que parecerse a una fotografía antigua.
También puede empezar con la forma en que
decides cuidarte hoy.

-Dr. Ali Ghanain

Porque tu mejor momento no tiene que parecerse a una fotografía antigua.
También puede empezar con la forma en que
decides cuidarte hoy.

-Dr. Ali Ghanain

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